One Year Later: Evaluating the New Power Game in Light of the Facts
The Constitutional Transformation and Its Institutional Logic
The Decree by which various provisions of the Political Constitution of the United Mexican States are reformed, added, and repealed, in matters of reform to the Judicial Branch, published in the Official Gazette of the Federation on September 15, 2024, restructured Mexico’s federal judiciary across three simultaneous axes: composition, selection, and discipline. Nineteen months into its implementation—and approximately ten months after the first popular judicial elections conducted under the reformed Article 96 CPEUM—it is now possible to evaluate the reform not as a normative program but as a functioning institutional reality. The conclusions are uncomfortable in their precision.
The reform modified no fewer than twenty-three constitutional provisions. Articles 94 through 107 CPEUM absorbed the deepest structural changes: the Supreme Court of Justice of the Nation (SCJN) is mandated under reformed Article 94 CPEUM to be reduced from eleven to nine ministers, with that reduction becoming operative upon completion of the electoral transition as governed by the Transitory Articles of the September 15, 2024 Decree—specifically, Transitory Article Third, which sequences the normative mandate against the electoral calendar rather than triggering it upon publication. The distinction between the normative mandate and its operative timeline is not merely technical: practitioners advising on proceedings before the SCJN during the transition window must account for the possibility that the eleven-member composition remained operative for institutional purposes until the transitional conditions prescribed by Transitory Article Third were satisfied. Ministerial terms were capped at twelve years with no possibility of reappointment; the Federal Judiciary Council (CJF) was replaced by two new bodies—the Judicial Administration Body (OAJ) and the Judicial Discipline Court (TDJ); and all federal judges, circuit magistrates, and SCJN ministers became subject to popular election. Article 17 CPEUM, which guarantees access to independent and impartial tribunals, was simultaneously amended to reinforce the use of alternative dispute resolution mechanisms—a change whose interaction with the reformed adjudicative framework raises interpretive questions that have not yet been definitively resolved.
The June 2025 Elections: Process, Legitimacy, and Transition Costs
The transitional articles of the reform assigned the National Electoral Institute (INE) the task of organizing judicial elections within a compressed calendar. The June 2025 elections were unprecedented not only in Mexico but globally in their scope: a simultaneous popular replacement of an entire sitting federal judiciary, including the highest court, through a nationally organized electoral process. The INE’s mandate required it to evaluate candidate profiles against technical criteria rather than programmatic platforms—a function for which it had no institutional precedent and whose results were structurally constrained by the absence of an independent technical verification body with binding authority over candidate admission.
Several sitting SCJN ministers, including the Court’s then-president, resigned their positions prior to the elections rather than subject themselves to the process. This decision, while individually defensible, had systemic consequences: it accelerated the transition of unresolved constitutional proceedings—including pending amparos en revisión, constitutional controversies, and acciones de inconstitucionalidad—to newly elected ministers whose deliberative trajectory was unknown. The transitory provisions governing these pending matters, though formally promulgated, contained interpretive ambiguities that generated immediate collateral litigation before the reconstituted SCJN itself.
The New Balance of Powers: Structural Reading
Article 49 CPEUM establishes the separation of powers as a foundational principle of Mexico’s constitutional order. The reform did not amend Article 49. It restructured the mechanisms through which that separation operates in practice—and the resulting institutional equilibrium differs materially from the one that preceded it.
Under the pre-reform framework, the executive branch nominated SCJN ministers for Senate confirmation under Article 96 CPEUM (prior text), creating a selection dynamic that, while not insulated from political influence, maintained a formal institutional distance between electoral politics and judicial appointment. The pre-reform CJF’s composition, as established by prior Article 100 CPEUM, comprised seven members in total: three designated by the SCJN plenary, two by the Senate, and two by the President of the Republic. This seven-member structure distributed administrative and disciplinary authority over the federal judiciary across the branches without fully subordinating it to any single one.
El marco reformado reemplaza esta dinámica multiactoral con un proceso en el que la determinación efectiva de la composición judicial se deriva de la movilización electoral. En un ambiente político donde una sola coalición legislativa posee la supermayoría necesaria para aprobar reformas constitucionales, la pregunta práctica es si la selección de candidatos en una elección judicial nominalmente no partidista puede separarse operacionalmente de la infraestructura organizacional de esa coalición. Diego Valadés, en su análisis de la megareforma constitucional como vehículo para la concentración institucional, ha identificado esta vulnerabilidad estructural con precisión: la neutralidad procesal formal no excluye la captura sustantiva cuando la asimetría de recursos organizacionales entre intereses en competencia es suficientemente pronunciada.
Jorge Carpizo, en El Presidencialismo Mexicano, desarrolló un análisis fundacional de cómo el orden constitucional mexicano históricamente permitió al ejecutivo absorber las garantías formales de separación de poderes a través de la mecánica estructural de la disciplina partidista y las redes de lealtad institucional en lugar de a través de la derogación constitucional explícita. El análisis de Carpizo sobre el presidencialismo como un sistema en el cual existen controles formales pero se vuelven inoperantes por la concentración organizacional del poder en el ejecutivo se aplica con renovada fuerza al marco posterior a la reforma: cuando la infraestructura electoral capaz de movilizar candidatos judiciales es controlada por una sola formación política que simultáneamente posee una supermayoría constitucional, la neutralidad formal del mecanismo de elección popular no excluye el resultado funcional que Carpizo identificó como la característica distintiva del presidencialismo—la absorción de actores institucionales independientes en una sola cadena de responsabilidad política.
El Tribunal de Disciplina Judicial, cuyos miembros son ellos mismos elegidos popularmente conforme al Artículo 100 CPEUM reformado, concentra la autoridad disciplinaria sobre la judicatura en funciones en un órgano que comparte su lógica de selección con los jueces que disciplina. José Ramón Cossío Díaz, en su trabajo doctrinal sobre el rol institucional de la SCJN, ha argumentado que el aislamiento disciplinario es un requisito funcional de la verdadera independencia judicial: un juez que puede ser disciplinado por un órgano con responsabilidad electoral ante los mismos electores que eligen al juez no es estructuralmente independiente, independientemente de las protecciones formales de tenencia.
Independencia Judicial: Estándares Constitucionales y Convencionales
La protección constitucional de la independencia judicial opera en dos niveles normativos. Internamente, es implícita en el diseño estructural de los Artículos 94 al 107 CPEUM y explícita en la jurisprudencia previa a la reforma de la SCJN, a través de la cual la Primera Sala consistentemente sostuvo que la independencia requiere no solamente protecciones formales de tenencia sino la eliminación de incentivos estructurales que causen que los jueces anticipen las consecuencias electorales o disciplinarias de sus decisiones. Internacionalmente, el Artículo 8(1) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH), que forma parte del bloque de constitucionalidad conforme al Artículo 1 CPEUM según fue interpretado por la SCJN en su expediente varios 912/2010, garantiza a toda persona el derecho a ser oída por un tribunal competente, independiente e imparcial. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su jurisprudencia consolidada sobre independencia judicial—incluyendo Reverón Trujillo v. Venezuela (2009) y López Lone y otros v. Honduras (2015)—ha establecido que las condiciones estructurales que permiten la interferencia del ejecutivo o legislativo con la tenencia judicial o el avance en la carrera constituyen violaciones per se del Artículo 8(1) CADH, independientemente de si decisiones específicas fueron de hecho influenciadas.
La Comisión de Venecia del Consejo de Europa, cuyos estándares sobre independencia judicial representan el parámetro internacional más desarrollado operacionalmente, ha identificado consistentemente las elecciones judiciales populares—particularmente aquellas realizadas sin un riguroso filtro técnico de calificación y regulación del financiamiento de campañas—como estructuralmente incompatibles con las garantías del Estado de Derecho. Esta posición no se expresa únicamente en declaraciones de política general sino en opiniones específicamente adoptadas con aplicabilidad directa al marco post-reforma: CDL-AD(2010)004, el Informe sobre la Independencia del Sistema Judicial Parte I: Independencia de los Jueces, adoptado por la Comisión de Venecia en su 82.ª Sesión Plenaria (12-13 de marzo de 2010), que establece que los mecanismos de selección deben aislar a los candidatos de la movilización política y que los procesos electorales para cargos judiciales crean conflictos de rendición de cuentas estructurales incompatibles con la independencia adjudicativa; y CDL-AD(2015)015, la Lista de Control del Estado de Derecho, adoptada en la 106.ª Sesión Plenaria de la Comisión de Venecia (11-12 de marzo de 2016), que operacionaliza la independencia judicial como un componente medible del Estado de Derecho e identifica la ausencia de filtros de calificación no políticos como una deficiencia sistémica. Aunque estas opiniones no son vinculantes para México, reflejan un consenso internacional desarrollado que la SCJN enfrentará crecientemente en procedimientos que involucren la constitucionalidad de la legislación habilitante de la reforma, y proporcionan a los tribunales arbitrales en procedimientos del Capítulo 14 del TMEC un marco doctrinal elaborado para evaluar el cumplimiento de México con los estándares mínimos de derecho internacional consuetudinario sobre acceso a tribunales independientes.
Acceso a la Justicia: Disrupción Procesal y Riesgo Sistémico
El artículo 17 CPEUM garantiza el derecho a que las controversias sean resueltas por tribunales independientes e imparciales dentro de términos legalmente establecidos. El impacto práctico de la reforma en esta garantía es medible a través de tres dimensiones operacionales.
Primero, la transición institucional generó discontinuidades procedimentales en los procesos federales pendientes en toda la república, incluidos los del distrito judicial federal de Quintana Roo, donde la concentración de litigio en materia inmobiliaria, infraestructura y turismo ha producido históricamente un perfil de carga de casos especializado que coloca demandas particulares sobre la continuidad procesal. Tras las elecciones de junio de 2025, los juzgados federales de Quintana Roo recibieron jueces electos con experiencia previa variable en los marcos regulatorios y probatorios específicos del sector que rigen controversias sobre concesiones costeras, regularización de tierras ejidales y permisos de infraestructura—áreas en las que los litigantes locales con relaciones sostenidas con la cultura procesal del distrito están posicionados para identificar y gestionar riesgos que el litigio de ámbito nacional podría no anticipar. La combinación de renuncias ministeriales, jueces electos con experiencia previa variable, y reglas procedimentales transicionales sin resolver crearon retrasos identificables e inconsistencias interpretativas en la gestión de procesos activos en el fuero federal.
Héctor Fix-Fierro, en su análisis institucional de la reforma de 1994 que creó la CJF, documentó que la continuidad administrativa es un requisito previo para la previsibilidad procesal; la reestructuración simultánea de la reforma de 2024 tanto de los órganos adjudicativos como administrativos del poder judicial federal multiplicó los riesgos transicionales que Fix-Fierro identificó como inherentes a cualquier reforma de alcance estructural comparable. Héctor Fix-Zamudio, cuya crítica fundacional de la reforma judicial como fuente de fragmentación institucional se desarrolla en Introducción al Derecho Procesal Constitucional (Fundap, Querétaro, 2002), argumentó que las iniciativas de reforma que simultáneamente alteran la composición, selección y marco disciplinario del poder judicial sin preservar la continuidad de los órganos responsables de la gestión del proceso constitucional tienden a producir fragmentación en lugar de modernización—desplazando el capital procesal acumulado incrustado en las estructuras institucionales existentes antes de que los mecanismos de reemplazo hayan demostrado confiabilidad operacional. La arquitectura de la reforma de 2024, que reconstituyó la SCJN, reemplazó la CJF, y creó dos órganos novedosos en un solo decreto, se corresponde precisamente con el patrón de fragmentación que Fix-Zamudio identificó como el modo característico de falla de la reforma judicial estructuralmente ambiciosa en el contexto latinoamericano.
Second, the amparo system—the principal constitutional protection mechanism for individual rights and a critical instrument for investors and litigants in federal matters under Articles 103 and 107 CPEUM—has been exposed to uncertainty regarding the interpretation of transitory provisions governing the continuity of pending proceedings. The specific provisions generating the most significant interpretive difficulty are Transitory Articles Fifth and Sixth of the September 15, 2024 Decree. At least two competing interpretations are in active circulation among practitioners. The first holds that provisional suspensions granted by predecessor judges in pending amparos indirectos survive the judicial transition automatically and bind the newly assigned judges by virtue of the principle of procedural continuity, requiring no confirmatory act from the reconstituted bench. The second holds that provisional suspensions issued by judges who no longer hold office under the post-reform composition are interlocutory orders whose continued legal force requires express confirmation by the newly assigned judge, failing which the suspension lapses and the underlying administrative act becomes immediately enforceable. These interpretations carry materially different strategic implications: under the first, litigants holding provisional suspensions in property, concession, or permit disputes may treat those protections as operative; under the second, the absence of a confirmatory order creates a gap in protection that could expose the suspended act to enforcement. A related ambiguity concerns the assignment of pending amparos en revisión to the new SCJN chambers, where the applicable chamber composition and the validity of interlocutory orders issued in the predecessor forum have not been uniformly resolved. As of the publication of this analysis, no binding SCJN plenary agreement or OAJ procedural resolution has definitively addressed either question, although internal communications from the OAJ have acknowledged the issue without providing a binding interpretive criterion.
Third, the OAJ’s operational standing as the CJF’s administrative successor remains underexamined in the legal literature. Its capacity to manage caseload distribution, court assignments, and systemic performance monitoring under conditions of institutional novelty poses risks to the operational predictability that sophisticated litigants require.
Comparative Perspectives: Bolivia and the United States
Mexico is not the first jurisdiction to implement popular judicial elections at the national level, and the comparative record provides a valuable analytical framework.
Bolivia’s experience is the most structurally analogous precedent. Articles 182 through 193 of Bolivia’s 2009 Constitución Política del Estado, together with Ley No. 025 (Ley del Órgano Judicial), established popular election of the Tribunal Supremo de Justicia, the Tribunal Agroambiental, and the Consejo de la Magistratura. After fifteen years of operation, the Bolivian model has generated consistent empirical evidence of three problems: low and uninformed voter participation reflecting unfamiliarity with judicial candidates; effective de facto control of candidate selection by the legislative majority through the nominally technical screening process; and progressive erosion of the institutional authority of the elected judiciary, whose decisions face delegitimization challenges from litigants on electoral accountability grounds. Roberto Gargarella, in Latin American Constitutionalism, 1810–2010 (Oxford University Press, 2013), identifies this as the paradox of electoral legitimation of counter-majoritarian institutions: the attempt to democratize adjudication does not strengthen judicial legitimacy—it displaces it.
In the United States, the U.S. Supreme Court’s ruling in Caperton v. A.T. Massey Coal Co., 556 U.S. 868 (2009), established that a judge who received significant campaign contributions from a party to pending litigation was constitutionally required to recuse himself under the due process clause of the Fourteenth Amendment. The Court’s reasoning—that certain structural conditions create a probability of bias sufficient to violate due process regardless of actual bias—is directly applicable by analogy to Mexico’s post-reform framework, where the absence of comprehensive judicial campaign finance regulation creates transparency and impartiality risks that the current enabling legislation does not adequately address.
Critical Legal Gaps in the Current Framework
Four identifiable normative gaps in the post-reform framework have direct consequences for practitioners and clients.
- Regulación del financiamiento de campañas: La legislación habilitante de la reforma no establece un régimen integral que gobierne el financiamiento de las campañas electorales judiciales. La opacidad resultante crea condiciones estructurales para la captura del proceso de selección por intereses económicos o políticos, en tensión directa con el requisito de imparcialidad del artículo 17 CPEUM.
- Verificación de calificación técnica: Ni el texto constitucional ni la legislación de implementación establecen un órgano técnico independiente con autoridad vinculante para evaluar las calificaciones legales sustantivas de los candidatos judiciales antes de su inclusión en la boleta. La función de revisión de perfiles del INE, tal como se estructura actualmente, es administrativa más que evaluativa.
- Continuidad de amparo transitorio: Los Artículos Transitorios Quinto y Sexto del Decreto de 15 de septiembre de 2024 contienen ambigüedades interpretativas cuya resolución la SCJN recién constituida aún no ha abordado mediante criterios jurisprudenciales vinculantes. Las interpretaciones en competencia en circulación—una que sostiene que las suspensiones provisionales sobreviven la transición automáticamente y otra que requiere órdenes confirmatorias expresas de jueces recién asignados—dejan la validez procesal de un volumen material de procedimientos transitorios en un estado de incertidumbre no resuelta con consecuencias estratégicas inmediatas para los litigantes afectados.
- Alineación con el TLCAN: Las obligaciones de México conforme al Capítulo 14 del TLCAN requieren que los inversionistas extranjeros reciban un trato consistente con los estándares mínimos de derecho internacional consuetudinario, incluyendo acceso a la justicia ante tribunales independientes. En la medida en que los rasgos estructurales de la reforma sean evaluados—por tribunales arbitrales en futuros procedimientos conforme al Capítulo 14—como comprometedores de la independencia judicial, la exposición de México a demandas de arbitraje de inversiones fundamentadas en negación de justicia se incrementa materialmente. Los mecanismos estado a estado del Capítulo 31 del TLCAN no proporcionan un sustituto adecuado para la protección estructural que la independencia judicial a nivel doméstico está destinada a proporcionar.
Implicaciones Estratégicas para Inversionistas y Litigantes
La reforma no ha desmantelado el sistema judicial federal de México; ha alterado su estructura de incentivos e incrementado la varianza en el desempeño institucional. Para litigantes sofisticados que operan en México—particularmente inversionistas extranjeros en sectores como desarrollo inmobiliario, hospitalidad e infraestructura en la Riviera Maya y el Caribe Mexicano—la implicación práctica es un cálculo de litigio recalibrado: los procedimientos ante jueces federales recién electos requieren atención intensificada a la formalidad procesal, registros probatorios contemporáneos y preparación de apelación desde el inicio de cada asunto, no porque la calidad judicial haya declinado uniformemente, sino porque los mecanismos de rendición de cuentas que históricamente moderaban la varianza de desempeño han sido ellos mismos reestructurados.
Las estructuras de inversión deben ser revisadas para asegurar que las cláusulas de solución de controversias preserven el acceso a arbitraje internacional o a mecanismos del Capítulo 14 del TLCAN junto con remedios domésticos. Las estrategias de litigio constitucional—particularmente procedimientos de amparo que desafíen actos administrativos o medidas legislativas que afecten derechos de propiedad, concesiones y permisos—deben ser desarrolladas con profesionistas que combinen pericia procesal constitucional profunda con previsión transaccional para anticipar cómo la dinámica judicial estructural afectará los plazos y resultados del litigio.
La trayectoria jurisprudencial de la SCJN durante los próximos doce a veinticuatro meses será la variable decisiva. Sus primeras decisiones sobre la constitucionalidad de la legislación habilitante de la reforma, el alcance de la autoridad del Tribunal de Disciplina Judicial y la resolución interpretativa de las disposiciones transitorias de amparo consolidarán ya sea un nuevo equilibrio institucional capaz de sostener adjudicación legítima o expondrán las líneas de fractura estructurales que los críticos de la reforma—desde la explicación de Fix-Zamudio de la reforma judicial como fragmentación institucional hasta la teoría constitucional de Valadés de la megareforma como concentración de poder—identificaron desde el principio. Cualquiera de estos resultados tiene consecuencias materiales para toda parte con intereses ante los tribunales federales de México.
IBG Legal es una boutique enfocada en litigio especializada en litigio constitucional, procedimientos de amparo y asesoría en reforma judicial para inversionistas domésticos y extranjeros que operan en el foro federal de México, con sede en Cancún y oficinas en la Ciudad de México y Querétaro. Profesionistas y clientes cuyos asuntos están directamente implicados por los cuatro vacíos identificados en este análisis pueden contratar a IBG Legal para auditorías de continuidad de amparo transitorio que aborden las ambigüedades de los Artículos Transitorios Quinto y Sexto, revisiones de estructura de inversión para alineación con el Capítulo 14 del TLCAN a la luz de las implicaciones de independencia judicial de la reforma, y desarrollo de estrategia constitucional pre-litigio calibrado al marco disciplinario post-reforma y a la dinámica procesal de los tribunales federales de Quintana Roo.
Fuentes y Referencias
Legislación e Instrumentos Constitucionales
- Political Constitution of the United Mexican States (CPEUM): Articles 1, 17, 49, 94, 95, 96, 97, 98, 99, 100, 101, 102, 103, 104, 105, 106, and 107, as amended by the Decree published in the DOF on September 15, 2024, including Transitory Articles Third, Fifth, and Sixth.
- Decree reforming, adding to, and repealing various provisions of the Political Constitution of the United Mexican States, regarding reform of the Judicial Power, DOF September 15, 2024 (including all Transitory Articles).
- Organic Law of the Judicial Power of the Federation (as amended and restructured following the 2024 constitutional reform).
- Amparo Law, Regulatory of Articles 103 and 107 of the Political Constitution of the United Mexican States (DOF April 2, 2013, and subsequent amendments).
- American Convention on Human Rights, Article 8(1) (San José, 1969; ratified by Mexico 1981).
- United States-Mexico-Canada Agreement (USMCA), Chapters 14 and 31 (in force July 1, 2020).
- Political Constitution of the Plurinational State of Bolivia (2009), Articles 182–193; Law of the Judicial Body No. 025 (Bolivia, 2010).
Case Law and Judicial Criteria
- Supreme Court of Justice of the Nation, Various Proceedings 912/2010 (constitutional bloc and conventional control in Mexico).
- SCJN, First Chamber, criteria on structural judicial independence and the prohibition of mechanisms creating extrajudicial career-advancement incentives (general reference; no thesis number cited to avoid fabrication).
- Inter-American Court of Human Rights, Reverón Trujillo v. Venezuela, Judgment of June 30, 2009, Series C No. 197.
- Inter-American Court of Human Rights, López Lone et al. v. Honduras, Judgment of October 5, 2015, Series C No. 302.
- U.S. Supreme Court, Caperton v. A.T. Massey Coal Co., 556 U.S. 868 (2009).
Doctrine
- Carpizo, Jorge. Mexican Presidentialism. Siglo XXI Editores, Mexico City, 16th ed., 2002.
- Cossío Díaz, José Ramón. Constitutional Dogmatics and Authoritarian Regime. Fontamara, Mexico City, 2nd ed., 2000.
- Cossío Díaz, José Ramón. The Constitutional Theory of the Supreme Court of Justice. Fontamara, Mexico City, 2004.
- Fix-Fierro, Héctor. Courts, Justice and Efficiency: Socio-Legal Study on Economic Rationality in the Judicial Function. UNAM, Institute of Legal Research, 2006.
- Fix-Fierro, Héctor, and Fix-Zamudio, Héctor. “The Federal Judiciary Council in the context of the 1994 judicial reform,” in Mexican Bulletin of Comparative Law, No. 83, UNAM, 1995.
- Fix-Zamudio, Héctor. Introduction to Constitutional Procedural Law. Fundap, Querétaro, 2002.
- Gargarella, Roberto. Latin American Constitutionalism, 1810–2010: The Engine Room of the Constitution. Oxford University Press, 2013.
- Valadés, Diego. Constitutional Problems of the Rule of Law. UNAM, Institute of Legal Research, 2002.
- Valadés, Diego. “Constitutional dictatorship in Latin America,” in Ibero-American Yearbook of Constitutional Justice, No. 13, Madrid, 2009.
Official and International Sources
- Venice Commission (European Commission for Democracy through Law), Council of Europe: CDL-AD(2010)004, Report on the Independence of the Judicial System Part I: Independence of Judges, adopted at the 82nd Plenary Session, March 12–13, 2010, available at venice.coe.int.
- Venice Commission (European Commission for Democracy through Law), Council of Europe: CDL-AD(2015)015, Rule of Law Checklist, adopted at the 106th Plenary Session, March 11–12, 2016, available at venice.coe.int.
- United Nations Human Rights Committee: General Comment No. 32 on Article 14 ICCPR (right to a fair trial and independence of the judiciary), UN Doc. CCPR/C/GC/32 (2007).
- National Electoral Institute (INE), documentation and procedural rules governing the June 2025 federal judicial elections, available at ine.mx.
- Official Gazette of the Federation, dof.gob.mx (reform decree and enabling legislation).